Ayer por la mañana, mientras desayunaba un exquisito café con leche, estuve escuchando un discurso de Felipe González a través de CNN+. El expresidente del gobierno hizo varias reflexiones interesantes, además de autocrítica.
Una de ellas se refería a que nos encontramos ante la primera generación dubitativa respecto al futuro de sus hijos. Por primera vez, desde el Franquismo, los padres y madres consideran que sus descendientes vivirán peor que ellos.
Es del todo preocupante el "dato" dado por el que fuera presidente y debería servir de acicate a los distintos gobiernos territoriales y al estatal para emprender una serie de políticas serias tendentes al fomento, promoción e integración del sector juvenil en el mercado laboral de forma real.
Los contratos para la formación o en pruebas, suelen ser herramientas utilizadas por los empresarios con el objeto de obtener un importante rendimiento a bajo coste. La experiencia, requisito sine qua non de contratación, debe aparecer por inspiración divina y columbiforme mientras duermes. El INEM e instituciones autonómicas análogas se muestran como entes educativos, plenos de cursos y carentes de ofertas de empleo.
Estos son algunos ejemplos de la situación juvenil actual y aunque se requiere un análisis mucho más profundo, la verdad es que la generación "NI-NI" no es la única existente, aunque a los Medios de Comunicación les produzca multiorgasmos hablar siempre mal de este sector social.
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viernes, 22 de enero de 2010
martes, 30 de octubre de 2007
El vuelcacoches, un nuevo juego
Dicen que los jóvenes no tienen inicitava y que carecen de imaginación. Los que pronuncian estas palabras no deben conocer a la juventud morala o, a una parte de ella.
Me estoy refiriendo a ese sector que acaba de patentar un nuevo juego que combina fuerza, destreza, habilidad y vacío neuronal, llamado el "Vuelcacoches".
En este deporte se gana cuando consigues volcar cualquier automóvil que se encuentre aparcado en la vía pública. Su práctica genera una gran diversión, tanto para el participante activo, quien previamente debe ir bien mamado, pues es requisito indispensable, como al pasivo, !al que le entra una risaaaa!.
Una vez más, damos razones a los medios de comunicación para que consagre la sublime publicidad de los que, en edad juvenil se encuentran.
Lo más divertido, aparte de tumbar los vehículos y obtener una portada en prensa o el titular en las noticias de televisión, es lograr que la atención se centre en estos acontecimientos y en los menores de 30 años, porque a pesar de que es el segundo que se produce en pocos días, nadie se hace eco de la imprevisión e inactitud de los gobernantes, quienes deberían haber encargado a las fuerzas de seguridad una mayor vigilancia, o al menos, como ya solicitaron los sociatas, un cierto control en la zona de botellón.

El pueblo es sabio, de modo que ahí tienen lo que quieren y los jóvenes más, así que dar las gracias a estos amiguitos de Fofó.
Me estoy refiriendo a ese sector que acaba de patentar un nuevo juego que combina fuerza, destreza, habilidad y vacío neuronal, llamado el "Vuelcacoches".
En este deporte se gana cuando consigues volcar cualquier automóvil que se encuentre aparcado en la vía pública. Su práctica genera una gran diversión, tanto para el participante activo, quien previamente debe ir bien mamado, pues es requisito indispensable, como al pasivo, !al que le entra una risaaaa!.
Una vez más, damos razones a los medios de comunicación para que consagre la sublime publicidad de los que, en edad juvenil se encuentran.
Lo más divertido, aparte de tumbar los vehículos y obtener una portada en prensa o el titular en las noticias de televisión, es lograr que la atención se centre en estos acontecimientos y en los menores de 30 años, porque a pesar de que es el segundo que se produce en pocos días, nadie se hace eco de la imprevisión e inactitud de los gobernantes, quienes deberían haber encargado a las fuerzas de seguridad una mayor vigilancia, o al menos, como ya solicitaron los sociatas, un cierto control en la zona de botellón.
El pueblo es sabio, de modo que ahí tienen lo que quieren y los jóvenes más, así que dar las gracias a estos amiguitos de Fofó.
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