Escopeta en mano, pañuelo rojo colgado al cuello, una A circunvalada tatuada en la toga roja y negra, al canto de "A las barricadas", se dirigen los jueces proclamando la revolución.
En la calle Génova levantan los adoquines para atrincherarse, prenden fuego a los contenedores, queman ruedas de camiones y gritan !Dimisión de Bermejo o le quedamos sin pellejo!.
Estas milicias reaccionarias se levantan contra el incremento de los fondos de suvbvenciones, contra la tecnificación del ministerio, contra el aumento del número de jueces y magistrados (a pesar de haber concedido plazas incluso a aquellos que no aprobaron por completo las oposiciones), en definitiva, lo hacen frente a la mayor percepción económica, técnica y humana que han percibido nunca.
¿De verdad luchan por sus derechos?