
Siete años viviendo en Cáceres y, sufriendo como un condenado a galeras, domingo sí y domingo también, la infernal carretera que unía Cáceres a Trujillo, ruta inexorable si pretendías ir a Navalmoral a ver a tus padres, que para eso te pagan la carrera.
Un camino, que miles de feriantes se rifaban para montar una Montaña Rusa, que ríase Zaplana de sus ingresos terro-míticos. Subidas, bajadas, coches adelantando viniera quien viniera por delante, algún autobús volcado...un verdadero " Molotov cocktail", que gracias a dios y sobre todo al gobierno Socialista nadie tendrá que volver a sufrir a partir de un breve periodo de tiempo.
Hoy se ha abierto el primer tramo de la A-58, que unirá Trujillo con cáceres. Suerte tendrán los futuros estudiantes moralos, y aunque uno sea víctima del retraso, me alegro por los futuros adelantos.
Más suerte tendrán los trujillanos, que podrán madrugar menos para ir a la capital a trabajar. En definitiva, una buena noticia que a muchos nos beneficiará.