El objetivo de este evento es celebrar una boda abobada en las costas andaluzas, que conllevará un divorcio entre cónyuges y ediles antes de su consumación.
Los peores parados son los amigos de los novios, que habían comprado diez kilos de arroz para arrojarlos a la salida y al recibir la prohibición de Tio Pepe, lo han tenido que sustituir por las cintas de las capas compostelanas, un par de zambombas desafinadas , una gaviota deshecha y tres kilos de tornillos procedentes de la ferretería de la novia y, los restantes, de la cabeza del mandamás gaditano.
No es el juego vasco, pero... !la pedrada es cojonuda!.