viernes, 2 de julio de 2010

Casi un lustro después

Casi un lustro después de su recepción, un grupo de señores y señoras togados y togadas o "tó ahogados/as" decidieron emitir una sentencia sobre el ajuste de una ley orgánica a la Constitución española.

Está bien que lo hayan hecho pausadamente porque el Estatuto estaba produciendo efectos jurídicos y dado que existe el principio de no retroactividad de la ley, podrían haberse estado ejecutando actos, asumiendo competencias, imponiendo sanciones, consumiendo recursos, etc de una manera ilegal, y ahora no habría forma humana de subsanar el error.

Evidentemente todos hemos sido testigos de que España no se rompía. Creo que no era necesario dejar transcurrir tanto tiempo, porque dedicándole a cada artículo impugnado cinco días, hubieran podido resolverlo en apenas dos años y medio. (Suponiendo que cada precepto fuera objeto de ardua discusión).

La consecuencia de todo esto, muy a pesar de Marianete, que pretendía machacar al gobierno socialista con discursos nacional-centralistas, es el desgaste y el pésimo lugar en que queda el Tribunal Constitucional. Un órgano creado para velar por nuestra Carta Magna y que ha sido utilizado con fines políticos.

La Norma Básica de nuestro ordenamiento jurídico es bastante clara en sus postulados. Se podría debatir hasta donde alcanzan determinados derechos o interpretar principios y límites obligacionales, pero realizar, ajustando al máximo la interpretación para que una mayoría estime una sentencia, me parece rozar el ridículo. Si de verdad existen esos problemas debería emprenderse la reforma constitucional pues no pasa nada por modificarla y actualizarla. !La transición sí es tocable!.

Para terminar, me gustaría recordar al lider de la oposición durante ocho años, que no puede venir ahora de apagafuegos. !Marianete tío, tú encendite la mecha impugnando hasta el preámbulo y ahora pides calma y serenidad cuando la bomba ha explotado!.

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